El TC programa para este 11 de marzo una audiencia histórica que podría devolverle sus derechos políticos al fundador de Perú Libre
- El regreso del líder del lápiz a las plazas cambiaría por completo el rostro de la campaña presidencial de 2026
Por Toto de la Torre Ugarte
En el complejo escenario de nuestra política, hay momentos donde la ley debe dejar de ser una herramienta de persecución para convertirse en un instrumento de justicia. La reciente decisión del Tribunal Constitucional (TC) de fijar para este 11 de marzo la audiencia sobre el hábeas corpus de Vladimir Cerrón no es un favor político, sino un acto de reparación necesaria. Tras años de lo que muchos consideran una barbarie organizativa judicial —donde se utiliza la prisión preventiva como una condena anticipada—, el máximo intérprete de la Constitución parece dispuesto a revisar un caso que ha mantenido al líder de la izquierda peruana en la sombra de la clandestinidad.
Para sus seguidores, esta no es solo una batalla legal, es la lucha por la supervivencia de una voz que representa al Perú profundo. Lo que algunos críticos llaman con desdén una república de cartón, para el pueblo que se siente identificado con el mensaje de Perú Libre es, en realidad, un sistema que finalmente empieza a mostrar grietas de imparcialidad. La posibilidad de que el TC otorgue la comparecencia a Cerrón no debe leerse como una debilidad del Estado, sino como la reafirmación de que, en una democracia verdadera, nadie debe ser excluido del debate público por procesos que arrastran dudas y celeridades selectivas.
PRESENCIALIDAD. El regreso de Vladimir Cerrón a las plazas, de manera presencial y sin el peso de una persecución que lo obligó al silencio, cambiaría por completo el rostro de la campaña presidencial de 2026. No se trata solo de un hombre, sino de la posibilidad de que miles de peruanos vuelvan a tener a su referente en la arena política, estrechando manos y debatiendo ideas cara a cara con la población. La virtualidad y los mensajes grabados han sido un refugio digno, pero nada reemplaza el contacto humano en la construcción de un proyecto país.
Si el fallo resulta favorable, el 11 de marzo quedará marcado como el día en que la justicia peruana decidió elevarse por encima de las pasiones políticas para respetar el debido proceso. El líder del lápiz no regresaría para evadir sus responsabilidades, sino para enfrentarlas con la frente en alto y con el respaldo de una resolución que le devuelva su derecho a participar, a proponer y a soñar con un Perú diferente. Al final del día, la verdadera democracia se mide por la capacidad de incluir a todas las voces, especialmente a aquellas que han intentado ser silenciadas por el miedo al cambio.
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“Si el fallo resulta favorable, el 11 de marzo quedará marcado como el día en que la justicia peruana decidió elevarse por encima de las pasiones políticas”.
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años y pico lleva en condición de prófugo.
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- Vladimir Cerrón lucha contra una orden de captura vigente y una recompensa de medio millón de soles ofrecida por el Ministerio del Interior.
- No hace mítines presenciales ni recorridos por plazas, pero mediante conexiones digitales vislumbra sus ideas partidarias sin exponerse.