En plena crisis, EsSalud no tiene un presidente ejecutivo a tiempo completo

El exministro de Salud Óscar Ugarte cuestiona la decisión de dejar la institución en manos de una encargada sin experiencia en el sector, mientras la crisis de atención se agrava

Hace más de una semana que EsSalud funciona sin un presidente ejecutivo titular. En su lugar, el gobierno colocó a la viceministra de Trabajo, Hilda Sandoval Cornejo, como encargada de la Presidencia Ejecutiva, mientras —según el propio Ministerio de Trabajo— se desarrolla «un proceso de selección profesional» para elegir al titular definitivo. Para el exministro de Salud Óscar Ugarte, esa fórmula ya demostró no funcionar, y el gobierno no tiene razones para seguir postergando la decisión.

«Es un error»: la crítica central de Ugarte

Ugarte fue tajante sobre la designación de Sandoval: «La designación de la viceministra, que no tiene experiencia en el campo de salud, es un error. Ahí lo que se tiene que poner es gente que conozca y que enderece la institución», declaró a Infobae Perú. Su argumento no es menor: Sandoval firma resoluciones, encarga gerencias y visita hospitales al mismo tiempo que debe atender la agenda laboral del país, que incluye temas tan sensibles como el eventual incremento de la remuneración mínima vital. Para Ugarte, ninguna de las dos responsabilidades —conducir el sistema de salud de más de 12 millones de asegurados o reformular la política laboral nacional— es un cargo de tiempo parcial, y pretender que una sola persona sostenga ambas mientras «se selecciona profesionalmente» a alguien es, precisamente, lo que ha fallado en las últimas semanas.

La demora, dice Ugarte, agrava el problema

El exministro fue igual de directo sobre el costo de la indefinición: «[El nombramiento interino] retrasa la corrección de los problemas que viene arrastrando EsSalud. Hay que poner a alguien que conozca el sector lo antes posible». Según Ugarte, lo que el gobierno debería estar buscando —y que aún no define— es un presidente ejecutivo titular, con perfil técnico en salud pública o gestión hospitalaria, dedicado exclusivamente a la institución, y con el respaldo político suficiente para no ser removido a los pocos meses por pérdida de confianza. Esa última condición no es un detalle menor: apunta directamente al patrón que ha marcado a la institución.
Llama la atención que Juan Sheput, siendo un político con experiencia y sabiendo de la crisis, no pueda nombrar un titular de EsSalud.
La actual gerente de EsSalud, Martha Linares Barrantes, tuvo un paso fugaz por esa institución. Ingresó el 12 de agosto de 2021, cuando fue designada gerenta general del Seguro Social en el gobierno de Pedro Castillo y renunció el viernes 1 de octubre de 2021. Con siete semanas en el cargo, no implementó ninguna reforma de gestión, proyectos de infraestructura o cambios estructurales.
Para el exministro, la salida de Sandoval no soluciona nada por sí sola si el reemplazo sigue el mismo patrón de nombramientos frágiles y sin perfil técnico. Su crítica no es solo sobre quién ocupa el cargo hoy, sino sobre la lógica detrás de las decisiones del gobierno: mientras no haya alguien «que conozca y que enderece la institución», con respaldo político real, cualquier nombramiento corre el riesgo de repetir la historia.
La urgencia no es un lujo, es una obligación

Ugarte fue enfático al respecto: “EsSalud no necesita una encargatura más. Necesita un presidente ejecutivo titular, con perfil técnico en salud pública o gestión hospitalaria, dedicado exclusivamente a la institución, y con el respaldo político suficiente para no ser removido a los pocos meses por pérdida de confianza cada vez que cambia el humor de Palacio. El ministro Sheput ha hablado de auditorías, de reformas y de un cambio de era para el paciente. Palabras van a sobrar. Lo que falta, y lo que millones de asegurados exigen sin condiciones, es un nombre, un rostro y una firma permanente al frente del Seguro Social. La pregunta sigue en pie: ¿qué espera el gobierno para nombrarlo?”

Un patrón que respalda la crítica

Los datos le dan la razón al diagnóstico de Ugarte. En lo que va de 2026, EsSalud ya tuvo cuatro conducciones distintas: Segundo Cecilio Acho Mego dejó el cargo el 12 de marzo y ese mismo día asumió Luis Rosales Pereda, cuya gestión terminó el 10 de junio por pérdida de confianza. Lo reemplazó de inmediato Jaime Moreno Eustaquio, cuya salida se dispuso en agosto. El propio ministro de Trabajo, Juan Sheput, reconoció que la institución tuvo once presidentes ejecutivos en los últimos cinco años, una rotación que él mismo calificó como responsable de la parálisis del sector — el mismo fenómeno que Ugarte identifica como la falla estructural que el gobierno insiste en repetir.

Lo que está en juego

Cada día sin un titular tiene un correlato directo en la atención: el tiempo promedio entre pedir una cita y ser atendido llega a 23 días a nivel nacional, y en algunas regiones supera el mes. El caso más extremo es Lima, donde Rehabilitación Pediátrica registra un promedio de 80 días de espera. A esto se suma un problema financiero de fondo: EsSalud maneja un presupuesto de 19,000 millones de soles y cerró 2025 con un déficit de 896 millones, cifras que todavía deben actualizarse con los estados financieros de este año. El propio Sheput calificó la situación heredada como «un desastre» y anunció una auditoría profunda, sin descartar una declaratoria de emergencia — es decir, el gobierno ya admite la gravedad del problema que Ugarte señala. Lo que falta, según su lectura, es actuar en consecuencia.

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