La Defensoría del Pueblo instó a la Fiscalía Provincial Penal de Espinar, en Cusco, a ampliar la investigación en contra de dos familiares de una mujer víctima del delito de feminicidio ocurrido en esta ciudad, ya que estarían implicados en este crimen. Asimismo, se ha solicitado realizar nuevas diligencias con la mayor prioridad posible, de tal forma que se dicte una sanción ejemplar en este caso.
En un documento dirigido al fiscal provincial penal de Espinar, Julio Néstor Núñez Zevallos, se advirtieron los cuestionamientos sobre la situación jurídica de los imputados Nalio Champi Ccorahua y María Arosquipa Ninahuaman, quienes estarían involucrados en los hechos que se investigan. A la fecha, solo el presunto autor del feminicidio en contra de Genoveva Kana Huillca, Juan Guzmán Cuyo Arosquipa, se encuentra con siete meses de prisión preventiva.
“No obstante, de la información recabada hasta la fecha por el Ministerio Público, no se ha profundizado la investigación que podría conducir a establecer su grado de participación en el asesinato de la víctima a pesar de los indicios existentes que los involucrarían en el delito. Por ello, se debe ampliar las investigaciones”, señaló Rosa Santa Cruz, jefa de la oficina de la Defensoría del Pueblo en Cusco.
Gabriel Alexis Luis Cóndori y Óscar Franco Tinco, ambos de 21 años, atacaron al guía de turismo Rhudy Benavides mientras dormía, lo apuñalaron en el cuello, desmembraron su cuerpo y cocinaron sus restos con zanahorias y cebollas. La fiscal Thamara Catacora reveló los detalles del crimen durante una audiencia que ordenó nueve meses de prisión preventiva para ambos
La noche del sábado 18 de abril comenzó como tantas otras en el Cusco. Rhudy Benavides Charalla, guía de turismo de 46 años conocido en los círculos culturales de la ciudad como el “Embajador de los Andes”, aceptó continuar bebiendo con dos conocidos en el domicilio de uno de ellos, en la asociación Manantiales del Inca. No volvió a salir con vida.
Lo que ocurrió esa noche dentro de esa vivienda superó cualquier límite de brutalidad registrado en la historia reciente de la Ciudad Imperial. Durante una semana, su madre Ayde Charalla lo buscó desesperadamente. Cuando la policía finalmente llegó al inmueble, guiada por un informante anónimo, encontró un escenario que ningún investigador olvidará: el cuerpo de Benavides había sido descuartizado, sus restos distribuidos en baldes y recipientes, y en la cocina, dos ollas hervían con fragmentos humanos mezclados con zanahorias y cebollas.
Según la reconstrucción fiscal presentada por la fiscal Thamara Catacora durante la audiencia del último fin de semana, Benavides fue convencido por Gabriel Alexis Luis Cóndori y Óscar Franco Tinco, ambos de 21 años y procedentes de la provincia de La Convención, para continuar una reunión en la que los tres consumían bebidas alcohólicas. Cuando el guía se quedó dormido por los efectos del alcohol, alrededor de la medianoche, los dos jóvenes atacaron.
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Franco Tinco le asestó un corte profundo en el cuello con una navaja plegable. Cóndori lo atacó con un tenedor y un martillo en la cabeza. La violencia fue sistemática y sin pausa. Benavides murió sin poder defenderse.
Lo que siguió fue aún más perturbador. Los asesinos le robaron el teléfono celular y lo vendieron por 110 soles en el centro comercial El Molino. Con ese dinero compraron más alcohol, marihuana y una serie de utensilios: bolsas plásticas, una comba y otros elementos destinados a eliminar cualquier rastro del crimen.
El descuartizamiento y el acto de canibalismo
De regreso al domicilio, comenzó la parte más macabra del caso. Cóndori y Franco Tinco desmembraron el cuerpo de manera progresiva con objetos punzocortantes. Parte de los restos fueron entregados a los siete perros que vivían en la propiedad. Los huesos largos fueron triturados con la comba y almacenados en bolsas. Otros fragmentos fueron colocados en recipientes y ollas.
Fue entonces cuando ocurrió lo que la fiscal Catacora describió con una frialdad clínica ante el juez: «Óscar le pide a Gabriel que cocine parte de la carne de Rhudy porque no habían comido desde el sábado y tenían hambre“. Ambos acusados se comieron parte de su amigo.
Primer plano de una olla grande de metal hirviendo con un líquido amarillento y trozos de maíz u otros vegetales, sobre un fuego abierto
La olla con restos sospechosos, hallada durante la investigación del asesinato del guía de turismo Rhudy Benavides en Cusco, levanta interrogantes sobre un posible caso de canibalismo y descuartizamiento. (Facebook)
El Coronel Carlos Guisado, jefe de la Región Policial Cusco, confirmó que en la cocina se hallaron dos ollas con restos humanos mezclados con verduras, entre ellas zanahorias y cebollas. La escena fue descrita por los investigadores como una de las más perturbadoras en la historia policial de la región.
Durante la audiencia, la fiscalía expone las pruebas contra los acusados del brutal crimen de Rhudy Benavides, incluyendo la confesión detallada, las evaluaciones psiquiátricas y la cronología de los hechos que culminaron en el asesinato.
La frialdad de los asesinos y su captura
La detención de Gabriel Alexis Luis Cóndori y Óscar Franco Tinco se produjo el 25 de abril, una semana después del crimen. Al ser intervenido, Cóndori confesó los pormenores del descuartizamiento con una frialdad que desató la indignación de los familiares presentes, quienes intentaron lincharlo durante su traslado policial.
Las autoridades confirmaron que Franco Tinco cuenta con antecedentes por violación sexual de dos menores de 13 y 15 años, además de una denuncia por acoso sexual. Ambos dieron positivo en los exámenes de toxicología realizados tras su captura. Los vecinos de Manantiales del Inca señalaron que la vivienda era conocida por el consumo excesivo de alcohol y actividades irregulares, sobre las que habían alertado a las autoridades en reiteradas ocasiones sin obtener respuesta.
Durante la audiencia fiscal, la fiscal Catacora logró que el juez ordenara nueve meses de prisión preventiva para ambos imputados, quienes serán internados en el penal de varones de Quencoro. El móvil del crimen fue calificado por el Ministerio Público bajo la figura de ferocidad. El presidente de la Junta de Fiscales, Manuel Mayorga, precisó que se realizan pericias biológicas y antropológicas para sustentar una acusación sólida.
El Cusco despide a su “Embajador de los Andes”
Rhudy Benavides era una figura querida en el sector turístico cusqueño. Conocido por su devoción al Taytacha de los Temblores y su labor como promotor de las tradiciones andinas ante visitantes extranjeros, su muerte dejó un vacío profundo en la comunidad. Cientos de personas acompañaron su féretro en el cementerio La Almudena entre cánticos y flores, exigiendo la pena máxima para los responsables.
Composición de un hombre de piel morena y cabello oscuro mirando al frente, y una vista aérea de un cementerio lleno de personas en tumbas y pasillos
La imagen muestra a Rhudy Benavides, guía de turismo asesinado en Cusco, junto a una multitud de personas que asistieron a su funeral, reflejando el impacto del trágico caso que involucró canibalismo y descuartizamiento. (Facebook)
Su madre, Ayde Charalla, quien dependía emocionalmente de su hijo mayor, instaló un altar en su hogar con sus pertenencias de trabajo. “Me lo han arrancado de mis entrañas”, declaró entre lágrimas. El Cusco, ciudad que recibe millones de turistas cada año y que Benavides dedicó su vida a mostrar al mundo, despide a uno de sus hijos más queridos en el caso más atroz de su historia reciente.