Bukele no es el salvador de Keiko

En otro lenguaje

Por: Jaime Asián Domínguez

Más perdió que ganó Keiko con su visita a El Salvador. Primero, porque el presidente Nayib Bukele la hizo pisar tierra al aclararle, sin muchas sonrisas, que copiar su modelo contra la criminalidad de manera idéntica “no tendría sentido, ya que todo país tiene realidades distintas”. Para empezar, la nación centroamericana es del tamaño de la región Ica, y no es lo mismo manejar un territorio de 6 millones de habitantes que controlar uno de 35 millones. Literalmente, eso fue un ‘no me llames, yo te llamo’.

El viaje de Fujimori Higuchi tenía de como leitmotiv ‘enamorar’ al mandatario salvadoreño, ponerlo en la fotografía (o en el TikTok) y arrancarle algo más que pupusas con chocolate. Sin embargo, lo que encontró fue un anfitrión poco entusiasmado, que solo la vio un par de horas (el día de la conferencia), mientras que el resto de actividades, incluido el recorrido por el famoso Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), lo hizo acompañada por funcionarios salvadoreños.

El mismo discurso de Bukule, bastante hilvanado, por cierto, contrastó con las incesantes loas de la presidenta peruana y, por supuesto, las redes sociales, quiérase o no, nos ayudaron a editorializarlo, resaltando que la tenía bien mapeada. Estamos seguros de que no fueron música celestial para los oídos de Keiko frases como esta: “Hay presidentes que no hacen nada, en el mejor de los casos porque tienen miedo de hacer algo; y en el peor de los casos, porque son parte de la delincuencia o del crimen organizado”. Y una fulminante yapa como: “El dinero alcanza cuando no se roba”.

Keiko, en cambio, tropezó con las palabras, olvidó que los trapitos sucios se lavan en casa (no puede ir a rajar de nuestras instituciones fuera del país cuando ella ha tenido mucha injerencia) y alimentó la crítica de que se preparó tanto tiempo para llegar a la Presidencia, pero no para resolver la problemática existente. El meme se dibujó solo: “Hoy el Perú necesita nuevamente recuperar el orden. Pero ya no de grupos terroristas, sino de estas bandas criminales que no respetan fronteras, pero que son grupos terroristas”. ¿?

Y, claro, al estilo de Dina Boluarte, cuando habló del maridaje chifa e Inca Kola en China, Fujimori no podía despedirse sin invitar a Bukele al Perú para recibirlo “con los brazos abiertos” y hacerlo probar nuestra gastronomía, “tan variada, emblemática y motivo de orgullo”. Digerir todo esto ha contribuido, quizá, a que la jefa del Estado cancele su viaje a España.

“El mismo discurso de Bukule, bastante hilvanado, por cierto, contrastó con las incesantes loas de la presidenta peruana…”.

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