¿Siguen existiendo los colaboradores “camiseta”? Cómo ha evolucionado el compromiso laboral en las organizaciones

  • Solo 2 de cada 10 trabajadores en el Perú se sienten comprometidos con su empleo, según Gallup, lo que refleja un cambio en la forma en que las personas se vinculan hoy con las organizaciones.

Lima, Perú. En un contexto laboral marcado por nuevas expectativas, transformación digital y una creciente búsqueda de bienestar, el tradicional concepto del colaborador “camiseta”, aquel que se identifica profundamente con su empresa y prioriza su rol dentro de ella, está siendo replanteado.

Así lo analiza Giancarlo Ameghino, Gerente de Desarrollo y Gestión Humana del Grupo Crosland, quien sostiene que el compromiso laboral no ha desaparecido, sino que ha evolucionado hacia una relación más equilibrada, consciente y bidireccional entre personas y organizaciones.

Del “ponerse la camiseta” al compromiso con propósito

Durante años, el compromiso laboral se asoció a la disponibilidad total, la permanencia prolongada y la identificación casi absoluta con la empresa. Sin embargo, las dinámicas actuales del mercado laboral muestran una transformación significativa: hoy los colaboradores priorizan que su trabajo tenga sentido, oportunidades de desarrollo y coherencia con sus valores personales, más que la permanencia en una organización únicamente por estabilidad o costumbre.

Antes se entendía al colaborador ‘camiseta’ como alguien que daba todo por la empresa sin cuestionamientos. Hoy el compromiso es distinto: es más consciente, más humano y también más exigente con las organizaciones”, explica Ameghino.

Estudios recientes reflejan esta transformación del compromiso laboral en el país, evidenciando que hoy este depende cada vez más de la experiencia del colaborador, el liderazgo y las oportunidades de crecimiento.

Una nueva relación empresa–colaborador

La llamada “nueva era del trabajo” ha redefinido el vínculo entre personas y empresas. Factores como el trabajo híbrido, la salud mental, la equidad interna y las oportunidades de desarrollo se han convertido en determinantes del compromiso.

En este escenario, los colaboradores ya no se vinculan únicamente con una organización por estabilidad o trayectoria, sino por coherencia entre valores personales y cultura empresarial.

“Actualmente, el compromiso laboral está más vinculado al sentido del trabajo y al desarrollo profesional que a la permanencia prolongada en una organización”, añade Ameghino.

Hoy el compromiso no se impone, se construye. Las personas se quedan donde encuentran sentido, desarrollo y respeto por su vida personal. La lealtad dejó de ser automática y pasó a ser una consecuencia de la experiencia laboral”, agrega.

Del compromiso emocional al compromiso sostenible

Especialistas en gestión del talento coinciden en que el compromiso laboral actual se expresa de manera más selectiva: los colaboradores pueden estar altamente comprometidos con sus proyectos, pero ya no necesariamente con la idea de permanencia absoluta en una sola empresa.

Este fenómeno no implica una pérdida de compromiso, sino una redefinición de este hacia modelos más sostenibles, donde el bienestar y la productividad coexisten.

En esta línea, las organizaciones enfrentan el reto de evolucionar sus estrategias de gestión humana hacia modelos más empáticos, flexibles y centrados en la experiencia del colaborador.

El reto para las organizaciones

Para Ameghino, el desafío de las empresas no es “recuperar” al colaborador camiseta, sino construir entornos donde el compromiso sea genuino y recíproco.

Las organizaciones que entiendan que el compromiso no se exige, sino que se inspira, serán las que logren atraer y retener talento en el largo plazo. El liderazgo juega un rol clave en este proceso”, enfatiza.

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