Vacunar a tiempo protege a tus hijos de una enfermedad altamente contagiosa y mortal, informa la DIRIS Lima Este del MINSA
La DIRIS Lima Este te recuerda que el sarampión es una enfermedad altamente contagiosa y prevenible únicamente con la vacunación. Aunque muchas personas la consideran una enfermedad del pasado, el sarampión sigue representando un riesgo para la salud, especialmente en niñas y niños que no han recibido sus vacunas.
El virus se transmite con facilidad a través de las gotitas que expulsa una persona infectada al toser, estornudar o hablar. Sus primeros síntomas incluyen fiebre alta, tos, secreción nasal, ojos enrojecidos y, posteriormente, la aparición de manchas rojas en la piel. Ante estos signos, es importante evitar la automedicación, reducir el contacto con otras personas y acudir de inmediato al establecimiento de salud más cercano.
El sarampión no es una enfermedad leve. En personas no vacunadas puede provocar complicaciones graves como neumonía, encefalitis (inflamación del cerebro), ceguera e incluso la muerte. Los niños menores de cinco años, las personas con desnutrición y quienes tienen el sistema inmunológico debilitado presentan un mayor riesgo de sufrir estas complicaciones.
La mejor forma de prevenir el sarampión es mediante la vacunación. El esquema nacional contempla dos dosis: la primera a los 12 meses de edad y la segunda a los 18 meses, brindando una protección eficaz contra la enfermedad. Si un niño o niña no recibió estas dosis en la edad correspondiente, aún puede completar su vacunación hasta los 10 años en el establecimiento de salud más cercano.
Asimismo, la DIRIS Lima Este recomienda a madres, padres y cuidadores verificar el carné de vacunación de sus hijos y acudir al área de Inmunizaciones o CRED de su establecimiento de salud para confirmar que cuentan con las dos dosis. La vacuna contra el sarampión es gratuita, segura y salva vidas.
No olvides informarte únicamente por fuentes oficiales y no dejarte llevar por información falsa difundida en redes sociales. Proteger a nuestras niñas y niños es una responsabilidad compartida. Vacunarlos a tiempo es la medida más efectiva para evitar complicaciones graves y prevenir muertes por sarampión.