A lo largo de su gestión pastoral como obispo de la Diócesis de Chiclayo (2014-2023), monseñor Robert Francis Prevost Martínez protagonizó momentos de profunda devoción y significado espiritual junto a la comunidad de Ciudad Eten y los fieles de Lambayeque
Estos actos memorables han sido recopilados en el compendio periodístico de Larcery Díaz Suárez, en su libro “Crónicas de una fe que llegó a Roma”. Allí se destacan los momentos solemnes en los que el prelado -hoy convertido en el papa León XIV- impuso coronas a la sagrada imagen del Divino Niño del Milagro en circunstancias de especial fervor religioso.
Hay que señalar que el libro incluye un valioso archivo fotográfico exclusivo capturado por el propio autor, Larcery Díaz, y otros colaboradores.
El anhelo de Ciudad Eucarística
Una de las ocasiones más trascendentales en las que el entonces obispo Prevost coronó a la imagen del Divino Niño ocurrió durante las celebraciones centrales de aniversario en Ciudad Eten (como se documenta en los actos conmemorativos de la festividad, entre ellos los 370 años del milagro).
El prelado colocó una nueva corona sobre la cabeza de la venerada imagen, en medio de masivas peregrinaciones, cultos solemnes y fervor popular. Este acto estuvo enmarcado en el impulso que el propio obispo dio para consolidar la fe eucarística en la zona, respaldando el anhelo de que el Vaticano reconozca formalmente a Ciudad Eten como «Ciudad Eucarística», un proceso que incluyó la entrega de más de 20,000 testimonios de fe directamente al papa Francisco en Roma.

Las imágenes que inmortalizan estos actos son la coronación en el atrio de Ciudad Eten. Una de las fotografías principales del libro, muestra al entonces obispo Robert Prevost, revestido con casulla blanca y solideo obispil, colocando con delicadeza la corona dorada sobre la cabeza de la imagen del Divino Niño del Milagro, la cual sostiene la hostia consagrada en medio del resplandor de su característico sol radiante y rodeada de ángeles.
Como Patrono de Pediatría
Otro momento de profunda emotividad registrado en el libro, se dio el 30 de marzo de 2018, cuando monseñor Robert Prevost visitó el Hospital Nacional Almanzor Aguinaga Asenjo de EsSalud en Chiclayo.
En una solemne ceremonia desarrollada en el área de Pediatría -ante decenas de niños hospitalizados, médicos, enfermeras y personal asistencial-, el obispo coronó a la imagen del «Niño Peregrino» tras ser declarado oficialmente Patrono del Servicio de Pediatría.
En su homilía, Prevost destacó que la ciencia médica debe ir de la mano con el amor, la ternura y la cercanía espiritual para sanar integralmente a los menores que sufren. En aquella oportunidad, el personal de salud y los familiares entregaron al obispo la corona y una capa labrada para la sagrada efigie.
En las instantáneas que se publican en el libro, se observa a monseñor Prevost sosteniendo y elevando la corona dorada para colocarla sobre la sagrada efigie del Niño, flanqueado por sacerdotes y por el personal médico que atestigua con devoción el nombramiento del Niño como protector de los niños enfermos.