EL INFIERNO EN EL ASFALTO
- Se ha disparado la venta de ventiladores y aires acondicionados y también el consumo de electricidad
Por: Mariano Arana Bazán
marianoaranabazan@gmail.com
Lima ya no es la Ciudad de los Reyes; es la ciudad de los hombres calcinados. Un sol, implacable y perverso, se ha instalado sobre nuestras cabezas como un castigo divino. No es solo calor; es un incendio invisible que devora la paciencia y el bolsillo del limeño de a pie.
Caminar por la Vía Expresa o esperar un bus en el Metropolitano se ha vuelto una tortura medieval. La gente camina encogida, buscando una sombra miserable que no existe. El sudor no es solo agua; es el rastro del agotamiento de un pueblo que ya no aguanta más.
El drama no es solo climático, es económico. Las oficinas, esos cubículos de cemento que hoy parecen hornos, han tenido que lanzarse a la compra desesperada de ventiladores y aires acondicionados. El resultado es una factura de luz que llega como una bofetada a fin de mes. El consumo de energía eléctrica se ha disparado, mientras los medidores giran locos, marcando el ritmo de nuestra desesperación.
En las casas, la higiene se ha vuelto un lujo forzoso. Se gasta más agua para refrescar el cuerpo que parece hervir, y las canastas familiares se desangran en jabones, desodorantes y bloqueadores solares. Estos últimos, antes vistos como un accesorio de playa, hoy son escudos obligatorios contra un enemigo letal: el cáncer de piel.
MALOS OLORES. Pero lo más grave no es el olor a sudor en el micro, sino el daño celular. La radiación ultravioleta en Lima ha alcanzado niveles históricos, rompiendo los termómetros de la salud. Según el Dr. César Munayco Escate, director general del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC) del Ministerio de Salud (Minsa), la exposición prolongada sin protección es una ruleta rusa con la oncología.
El experto advierte que no basta con el sombrero; la hidratación y el uso constante de protector son cuestiones de vida o muerte. Como bien señala el Ministerio de Salud en sus recientes alertas, el sol de hoy no perdona descuidos.
Estamos atrapados. Entre el recibo de luz que sube y el sol que no baja, Lima sobrevive a duras penas. Somos una ciudad que se derrite bajo el silencio de las autoridades, mientras el cielo, de un azul hirviente, nos recuerda que aquí, en la capital del Perú, el infierno se adelantó.
“Las oficinas, esos cubículos de cemento que hoy parecen hornos, han tenido que lanzarse a la compra desesperada de ventiladores y aires acondicionados”.
10
Soles hacia arriba cuestan los ventiladores de mano en Mesa Redonda.
Leyenda:
Los sudores son incontenibles y si no hay duchazo los olores se sienten en el transporte público.
- Los termómetros han registrado calor extremo, mientras que la radiación UV se mantiene elevada, aumentando las posibilidades de quemaduras, irritación y daño cutáneo a largo plazo.
- Abraham Levy: “Hasta ahora, en lo que lleva recorrido el 026 en Lima-Callao, este verano es algo más frío que lo habitual en mínimas (con mucha votalidad) y claramente en máximas”.