Los goles que el Perú necesita

En otro lenguaje

Por Jaime Asián Domínguez

Bueno, se acabó el Mundial de los partidazos y ahora toca volver los ojos a nuestra cruda realidad, llena de autogoles. Lo inmediato será la juramentación de Keiko Fujimori como presidenta de la República. Solo el tiempo dirá si la lideresa de Fuerza Popular estuvo a la altura del mandato que recibió y si llegar a Palacio de Gobierno fue algo más que una conquista electoral.

La agenda que deberá atender desde el 28 de julio está claramente definida por dos megatemas. El primero es la sangrienta inseguridad ciudadana (ayer atacaron otro bus, esta vez de la empresa Cruz del Sur, en la Panamericana Norte) en todas sus modalidades. El segundo es El Niño, que ya empezó a ‘gatear’ y cuyas primeras travesuras climáticas inquietan, sobre todo porque la probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte subió al 81%. Ahí la queremos ver.

En la vereda de enfrente, en el Legislativo, seguramente asistiremos a más de un despelote hasta que diputados y senadores entiendan qué significa la bicameralidad y cuál es el ámbito de sus funciones. Estamos viendo la despedida del peor Congreso de la historia y, para el próximo quinquenio, solo queda esperar que no aparezcan nuevas versiones de los ‘mochasueldos’, ‘cortaúñas’, ‘viajeros’, ‘faltones’ y demás congéneres que terminaron por degradar la representación nacional.

Y, claro, el domingo 4 de octubre volveremos a las urnas, esta vez para elegir presidentes regionales y alcaldes provinciales y distritales, otra cuota de poder por la que compite una descomunal cantidad de postulantes. En Lima, la campaña se calienta al mismo ritmo que la temperatura: ‘Techito’ Bruce, Francis Allison, Urresti y el ‘Hermanón’ Ricardo Belmont juegan sus cartas para sentarse en el sillón que hoy ocupa Renzo Reggiardo, mientras ‘Porky’ López Aliaga se mete por los palos dizque como candidato a regidor en una postulación que muchos consideran amañada.

Dicho de otra manera, el pitazo final del Mundial solo marca el regreso a los problemas de siempre. Ya no habrá golazos de Messi ni celebraciones que distraigan la atención de un país que exige resultados, autoridades capaces y una clase política a la altura de las circunstancias. El Perú merece, de una vez por todas, mejor suerte con quienes lo gobiernan. Pero esa suerte no llegará por obra y gracia del destino; depende, en gran medida, de la responsabilidad con la que cada compatriota ejerza su voto. Keiko y los ganadores de los comicios que se vienen tienen la palabra.

“Solo el tiempo dirá si la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, estuvo a la altura del mandato que recibió…”.

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