En otro lenguaje
Por: Jaime Asián Domínguez

Mucho ojito con las cifras que ofrecen las empresas encuestadoras sobre la intención de voto para la alcaldía de Lima Metropolitana y las comunas distritales. Ya han pasado muchos roches en comicios anteriores como para exponer otra vez su credibilidad de cara a las Elecciones Regionales y Municipales del próximo 4 de octubre.
Y lo decimos por los porcentajes tan disímiles entre unas y otras respecto, por ejemplo, a los postulantes al sillón que actualmente ocupa Renzo Reggiardo. Un abultado 30.6% le da un sondeo a Rafael ‘Porky’ López Aliaga y minimiza a Carlos ‘Techito’ Bruce (12.4%), Francis Allison (10%), Daniel Urresti (8%), Ricardo Belmont (6.7%) y el oficialista Samuel Daza (5.9%).
Sin embargo, otra compañía otorga a López Aliaga 16.0%, Bruce 13%, Urresti 9.5%, Allison 9.3%, Belmont 8.3% y Susel Paredes 6.5%. Como ven, esta medición casi equilibra la preferencia por el senador renunciante y también alcalde de Lima renunciante (que postula soterrado como primer regidor gracias al Jurado Nacional de Elecciones) con el actual burgomaestre de Santiago de Surco, a quien el terco Daniel Urresti le respira en la nuca. ¿Tanto así puede cambiar el electorado entre una y otra medición?
Es más, encontramos otra encuesta, de menor exposición, que mantiene arriba a ‘Porky’ con 22.8%, pasa al segundo lugar a Francis Allison con 13.0% y posterga a la tercera posición a Bruce (12.4%). Repetimos la pregunta: ¿Cuán distintos son los métodos o estudios de mercado que arrojan números marcadamente distintos?
Y la encuesta más conocida pone en agosto a RLA con 21%, Bruce con 13%, Allison con 9%, Urresti con 7%, Daza con 6%, Susel con 6% y Belmont con 5%. Conclusión: hay cifras y números para todos los gustos y solo los resultados oficiales determinarán qué encuestadoras tendrán que ponerse pico a tierra, porque la ciudadanía no solo revisa el discurso de los candidatos, también la eventual tendencia de las encuestas de opinión pública.
Vivimos en un país donde la integridad es una quimera y los intereses creados penetran los nudos gordianos para acceder al poder, en este caso, para llegar a las alcaldías y, por ende, al dinero público. Por eso, las encuestadoras no pueden jugar con los números como si fueran simples fichas de casino. Cada porcentaje puede mover votos, fabricar percepciones y alterar la cancha electoral. El 4 de octubre no solo se pondrá a prueba a los candidatos, también será el examen a la credibilidad de quienes dicen medir la voluntad de los electores.