¿De dónde viene el agua?: El IPEN sigue su huella isotópica

• A través de técnicas de hidrología isotópica, el Instituto Peruano de Energía Nuclear estudia el origen, recorrido y comportamiento del agua, generando evidencia científica para fortalecer la gestión y protección de los recursos hídricos frente a variaciones climáticas como El Niño y el retroceso glaciar.

¿De dónde viene el agua? ¿Cómo se mueve? ¿Cuánto tiempo permanece almacenada? Son interrogantes que los especialistas del Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) pueden ayudar a responder mediante técnicas de hidrología isotópica, una herramienta que permite estudiar el comportamiento del agua a partir de su composición isotópica natural.
«Así como cada ser humano tiene una huella particular, el agua también tiene una huella propia, expresada en su composición isotópica, que aporta información sobre su origen y su historia», explica el Ing. Nilton Inga, especialista en Hidrología Isotópica del IPEN.
A partir del análisis de isótopos ambientales presentes naturalmente en el agua, el IPEN genera información científica sobre sus fuentes, recorrido, tiempo de permanencia y comportamiento. Estos datos complementan los estudios hidrológicos convencionales y fortalecen la planificación del recurso hídrico en las cuencas donde se aplican.
«La ventaja de estas técnicas es que, en el caso de los isótopos ambientales, no necesitamos agregarle nada al agua: la información isotópica ya está presente de manera natural. Solo hay que saber interpretarla. Eso permite complementar el conocimiento existente con evidencia científica.», explica el especialista.
El Niño y el retroceso glaciar: desafíos para la gestión del agua
El fenómeno El Niño puede modificar los patrones de temperatura y precipitación, con efectos distintos según la región del país: mientras en algunas zonas puede favorecer precipitaciones intensas, en otras puede acentuar la escasez. Frente a estos escenarios, las técnicas isotópicas permiten conocer cómo cambian las fuentes que alimentan ríos, lagunas y acuíferos, y aportar evidencia para su adecuada gestión.
En las zonas de montaña, el aumento de la temperatura puede acelerar la fusión glaciar y generar cambios temporales en los caudales. Esto resulta especialmente importante porque un aumento del caudal en un determinado periodo no significa necesariamente una mayor disponibilidad de agua en el futuro.
«Cuando un río baja más cargado, lo natural es pensar que hay más agua. Pero parte de ese caudal puede estar asociado a la fusión del hielo glaciar, que constituye una reserva de agua acumulada durante largos periodos y cuya recuperación no necesariamente ocurre al mismo ritmo. Mediante técnicas isotópicas, complementadas con información hidrológica y glaciológica, es posible estudiar y diferenciar las contribuciones de distintas fuentes que alimentan ese caudal», señala el especialista.
El IPEN desarrolla estudios y articula acciones de investigación con instituciones vinculadas a la gestión, investigación y fiscalización del agua, como la Autoridad Nacional del Agua (ANA), el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM), el Instituto Geofísico del Perú (IGP), el Instituto del Mar del Perú (IMARPE) y el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), entre otras.
«Ninguna institución puede responder sola las preguntas del agua. Nosotros aportamos una pieza —la información isotópica— y esa pieza muestra su valor cuando se integra con los datos hidrológicos y climáticos de las demás entidades», concluye el especialista.

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