Keiko: No por madrugar amanece más temprano

En otro lenguaje
Por: Jaime Asián Domínguez

El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclamó los esperados resultados de la primera rueda de las Elecciones Generales y, como estaba cantado, el candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, disputará el balotaje con la terca postulante presidencial naranja, Keiko Fujimori. Para Rafael ‘Porky’ López Aliaga, eso fue todo amigos.
Así las cosas, ahora, de manera oficial, podemos preguntarnos, sin remilgo alguno: ¿qué han hecho, la una y el otro, para semejante deferencia de las ánforas, con 2’877,678 y 2’015,114 votos, respectivamente? No tanto o, mejor dicho, casi nada, respecto de un trabajo político sostenido que les sirva de soporte para postergar a la variopinta treintena de aspirantes a Palacio que tuvimos.
¿Qué diablos ha pasado, entonces? ¿Por qué una mujer tan resistida a priori, que prácticamente no es ejemplo de nada para nadie, otra vez está instalada en la segunda vuelta electoral? Fácil: no hemos aprendido la lección; nos gusta el golpe, que nos tomen el pelo, que nos agarren de cojinovas, que nos pinten pajaritos en el aire; somos malísimos defendiendo los colores del Perú.
Cuál orden ni que ocho cuartos, si ella fue parte de todo el desmadre que implicó el gobierno corrupto de su padre. Y esto lo decía también, en sus tiempos lúcidos, el camaleónico Fernando Rospigliosi, que hoy es casi un piquichón de la lideresa de Fuerza Popular. Hay algo incuestionable: Keiko Fujimori, a través de su bancada, ha hecho y deshecho de las instituciones públicas junto a ese grupete que se adueñó del poder y que nos ha llenado de leyes procrimen, por ejemplo. Se tenía que decir y se dijo.

Respecto de Roberto Sánchez, no hay duda de que se le apareció la Virgen, pero resulta urgente que rompa el nudo gordiano que lo ata al ‘diablo’ Antauro Humala, un peligro para la tranquilidad interna y la perspectiva internacional. También urge que, si bien Pedro Castillo es la plataforma sobre la que hoy se sostiene, el elector -sobre todo el indeciso- escuche ideas propias, rollo propio; la certeza de que un gobierno de izquierda no es el cuco que viene a derrumbarlo todo. Sánchez tiene la obligación de honrar la confianza de ese país que reclama reivindicación, pero también sensatez. Porque una cosa es querer patear el tablero y otra muy distinta incendiar el casino con los jugadores adentro. Amén.


“Keiko Fujimori, a través de su bancada, ha hecho y deshecho de las instituciones públicas junto a ese grupete que se adueñó del poder…”.

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