Servicios fantasmas, mantenimientos no realizados y compras de vehículos usados como si fueran nuevos son solo algunas de las muchas irregularidades que tras su paso por el rectorado de la Universidad Nacional de Educación ha dejado la Dra. Lida Asencios quien a pesar de ser miembro del consejo directivo de la Sunedu participa activamente en las elecciones para elegir a su sucesor en La Cantuta.
Trabajadores que se han visto perjudicados con el nombramiento de las nuevas jefaturas, todos jóvenes recién egresados de la Facultad de Tecnología de donde proviene la Dra. Asencios Trujillo, señalan que los favorecimientos a quienes apoyan la campaña de Tito Acosta, un profesor del entorno de la ex rectora, han llevado a la universidad a una crisis que se refleja en la baja ejecución presupuestal del 2025.
Cuestionables servicios
En la Oficina de Tecnologías de la Información, OTI, se habría pagado servicios por mantenimiento de redes y equipos que nunca se realizaron, pero el director de esa oficina Víctor Gallegos Ferrel no habría tenido problemas con firmar la conformidad y autorizar el pago. Similares irregularidades han ocurrido en el sector transportes; en diciembre de 2025 se pagó el mantenimiento de los ómnibus de la universidad, pero ese servicio no se realizó y recién ahora ante la cercanía del reinicio de clases los propios trabajadores del área tratan de poner operativas sus unidades y el proveedor solo atiende unos pocos vehículos.
Pero según trabajadores de la Oficina de Servicios Generales, hay hechos más graves aún alrededor de la unidad de transportes, que técnicos y choferes deben callar por temor a represalias. Recientemente se adquirieron nuevos buses por casi dos millones de soles la unidad, pero al momento de revisarlos los choferes encontraron que los tacómetros señalaban recorridos de 5 y 7 mil kilómetros lo cual demostraría que son de segundo uso.
El poder de Lida Asencios
Según estos trabajadores, la ex rectora sigue ejerciendo el poder en La Cantuta, dispone las acciones administrativas a realizar y se le ve frecuentemente, no solo en el campus de Chosica, sino también en la escuela de posgrado ubicada en el distrito de La Molina, donde se habría habilitado un ambiente especial para ella.
Para mantener su control auspicia la candidatura del profesor Tito Acosta a nombre de su movimiento Renovación, por ello se le ve participar en reuniones políticas donde se ordena a profesores auxiliares a colaborar económicamente y apoyar con la propaganda; chantajeándolos con la no renovación de sus contratos o anular los ascensos. “quien coordina esto en Richard Quivio, que postulará a vicerector académico, en su nombre se pide el dinero para la campaña e incluso una vez pidieron 150 soles a cada profesor auxiliar para el regalo de despedida de Lida Asencios” señala un docente.
Tanto es el poder de la ex rectora que a pesar de haber renunciado hace casi un mes, hasta ahora nadie se atreve a quitar su foto del portal web de la universidad, como pudimos comprobar al cierre de esta edición. La pregunta es: puede ejercer tal influencia una ex rectora que debería estar atendiendo sus funciones como consejera de la Sunedu?
No debería, pero el afán de poder de la cuestionada ex rectora, es tan grande, que su primera acción al ingresar a Sunedu fue pedir que se anule la designación del superintendente, en la idea que ella pueda ocupar ese lugar. Para eso no ha dudado en presionar al Ministro de Educación e incluso al propio Presidente de la República, quienes no pueden acceder a sus pedido porque el nombramiento del superintendente Vicente Espinoza fue legal y así quisieran no podrían porque el tema esta judicializado.