Con un equipo apático y un técnico llorón, la mecha está prendida en Matute
• Bajo este panorama, el hincha blanquiazul reclama por Gorosito, pero sobre todo por el ‘Pirata’
Por: Héctor Juan Pérez Martínez
Alianza Lima ganó, sí. Apenas 1-0 a Sport Boys. Pero el resultado no tapa lo evidente: el equipo no está. Corre, mete, transpira la camiseta, pero en el fútbol -y menos en un club con la historia de Alianza Lima- eso no alcanza. El ADN blanquiazul siempre fue quimba, habilidad, improvisación con sentido, ese saoco que convertía una jugada intrascendente en gol. Hoy lo que se ve es un cuadro previsible, espeso, que intenta pero no encuentra los atajos. Quiere, pero no puede. Y lo más preocupante: no tiene un sistema reconocible.
Con el ‘Pipo’ Gorosito el equipo había adquirido un estilo, discutible para algunos, pero estilo al fin. Había una idea que se sostenía en la creatividad individual y en una estructura que potenciaba virtudes. Ahora, bajo la conducción de Pablo Guede, lo que asoma son amagos e intentos aislados. Tras el triunfo ante Boys, el técnico respondió sobre su futuro señalando que “es normal que se hable de que van a echar” cuando los resultados no convencen. Puede ser normal en el fútbol, pero también es normal que la crítica exista cuando el rendimiento está lejos de lo esperado.
¿PACIENCIA? La eliminación de la Copa Libertadores a manos del aguerrido 2 de Mayo fue el primer campanazo serio. No solo por el rival, sino por la forma: un Alianza sin rebeldía futbolística, sin peso ofensivo, sin ese golpe de autoridad que su historia exige en torneos internacionales. Desde entonces, la paciencia de la tribuna empezó a agotarse. Y en Matute, cuando la gente pierde la fe en lo que ve, el murmullo se transforma rápido en silbido.
El problema no es solo estético, es estructural. Se invirtió fuerte. Los Navarro, padre e hijo, apostaron por un plantel que, en el papel, debía competir en todos los frentes. Pero el once no termina de ensamblarse. No hay sociedades claras, no hay un mediocampo que ordene ni una delantera que asuste. Mientras tanto, el eterno rival, Universitario de Deportes, sigue acomodándose con la mira puesta en el tetra. En La Victoria no basta con ganar por la mínima; se exige convicción y contundencia.
Y en medio de la incertidumbre, la hinchada también reclama por el ‘Pirata’. La salida de Hernán Barcos aún no tiene una explicación clara y convincente para el pueblo blanquiazul. Su liderazgo y peso en el vestuario no eran un detalle menor. Cuando un equipo pierde identidad en la cancha y referentes fuera de ella, el desorden se multiplica.
Alianza Lima ganó, sí. Pero en Matute nadie celebra victorias pálidas. Si no hay un giro inmediato, si no reaparece el equipo que imponga condiciones y recupere su esencia, el año puede terminar en lamentos. Y en un club grande, los lamentos siempre se pagan caros.
“Y en Matute, cuando la gente pierde la fe en lo que ve, el murmullo se transforma rápido en silbido”.
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Años cumplió Alianza y el festejo fue a medias.
• Pablo Adrián Guede Barriero, el técnico de Alianza Lima, nació el 12 de noviembre de 1974 en Buenos Aires y es un exfutbolista que se desempeñaba como delantero.
• “En el primer tiempo fuimos muy superiores, dominamos y no nos llegaron nunca. En el segundo sí, bajamos un poco, hice tres cambios por lesiones. Ganar en el fútbol no es fácil”, manifestó.