Entre padrastros y madrastras del Perú

Por: Jaime Asián Domínguez

En Otro Lenguaje

Consultor de contenidos y analista político – @jaimeasian

Hemos tenido a “la mamá de todo el Perú” (Dina Boluarte) y, ni bien asumió, la presidenta Keiko Fujimori aseguró: “He decidido casarme con el Perú”. Además, en el Congreso tenemos ahora 190 “padres de la Patria” (130 diputados y 60 senadores que ganan como buenos) y, de yapa, el jubilado César Acuña fue tildado de “el papá de La Libertad”. ¡Asu mare!

Sin embargo, más parece que nuestro país lleva tiempo gobernado por una madrastra mala o padrastros desalmados, porque cada día nos sentimos más huérfanos, desprotegidos y a merced del cálculo político. Y, por si fuera poco, El Niño ya empezó a llorar lágrimas de barro y la principal recomendación es “evacúen cuanto antes”. ¡Madre mía!

A estas alturas del camino, muchos compatriotas se sienten como hijos putativos que reciben cocachos ante cualquier lloriqueo, incluso cuando su reclamo es justo. Y eso que se dieron el trabajo de acudir a las urnas para depositar su voto. Lo hemos visto: Nuestras autoridades son un chiste a la hora de jurar sus cargos: por su madre, por su padre, por su perro, por Dios y, para sus adentros, por la plata también. Cómo no.

Inclusive tuvimos un presidente de la República, Alejandro Toledo, el popular “Cholo”, al que hubo que llevar de las orejas a juicio para que reconociera a su hija extramatrimonial. “Buenas noches, Zaraí”. Hoy, cuando está fregado en la cárcel, la exitosa joven, aquella chica a la que no quería darle su apellido, con el aplauso de Eliane Karp, vino desde lejos a visitarlo en Barbadillo. Padre solo hay uno, y este no se parece a ninguno.

¡Ni de a vainas!

A ver, una pregunta algo maquiavélica: si tuviéramos que escoger una mamá y un papá entre los integrantes del actual Congreso bicameral, ¿por quiénes apostaríamos? Estamos seguros de que la respuesta de muchos compatriotas sería: “¡Paso!”. Ya resulta una ofensa para el país bendito que nos vio nacer que se les llame “padres de la Patria”. Y cada quinquenio parecen salir peores.

En efecto, mientras la clase política se reparte títulos y se llena la boca hablando en nombre del pueblo, millones de peruanos siguen esperando que alguien responda por sus necesidades, como la seguridad, chamba y una vida digna. En esta familia llamada Perú, abundan los que se proclaman padres, pero a la hora de responder, los hijos quedan abandonados y terminan pagando los platos rotos. Al que le cae el guante, que se lo chante

“Ya resulta una ofensa para el país bendito que nos vio nacer que se les llame ‘padres de la Patria’. Y cada quinquenio parecen salir peores”.

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