POR 191° ANIVERSARIO
El Colegio de Periodistas de Lambayeque elevará a la Municipalidad Provincial de Chiclayo conclusiones institucionales del Coloquio “Chiclayo 191 años: Diagnóstico y futuro desde la mirada periodística”, desarrollado por la orden como un aporte técnico para que este 191° aniversario sea el inicio de una transformación real, pues Chiclayo enfrenta un panorama desolador debido a décadas de mala gestión.
Lo dio a conocer el decano, Larcery Díaz Suárez, señalando que “la institución reafirma su compromiso de seguir fiscalizando y orientando a la opinión pública para que la celebración del bicentenario provincial en 2035 encuentre a un Chiclayo moderno, digno y transparente”.
Al conmemorarse el 191° aniversario de creación política de la provincia, el Colegio de Periodistas reunió a destacados comunicadores para realizar un diagnóstico profundo de la realidad provincial. El evento, que contó con las ponencias de Daniel Gustavo Vera Vera, Ana Maritza Calderón Miskulín y Fernando Noblecilla Merino, arrojó una conclusión alarmante: la ciudad atraviesa una crisis de gobernanza y saneamiento sin precedentes, pero aún mantiene oportunidades técnicas para su redención urbana.
Asfixiada por la deuda y el caos
El diagnóstico técnico presentado por los panelistas revela que Chiclayo no solo padece de problemas visibles, sino de fallas estructurales que impiden su crecimiento.
Daniel Vera advirtió que la Municipalidad Provincial de Chiclayo es la más endeudada del Perú, con una deuda de 250 millones de soles ante la SUNAT. Esta deuda, originada principalmente por la reconstrucción del Fenómeno El Niño en 1998 sin financiamiento estatal, inhabilitó al municipio para ser sujeto de crédito o ejecutar “Obras por Impuestos”. Además, denunció que entre 2023 y 2026 se han anulado contratos por casi 20 millones de soles debido a deficiencias técnicas.
Hablando sobre gobernanza inexistente e inestabilidad, Daniel Vera recordó que desde 1997, la ciudad ha sufrido una cadena de vacancias y suspensiones de autoridades por causales que van desde el nepotismo hasta la corrupción. “La falta de una carrera técnica permite que los funcionarios roten constantemente, impidiendo la continuidad de proyectos”, dijo.
Asimismo, destacó que Chiclayo ha dejado pasar proyectos vitales por falta de voluntad política y recordó que en 2005 el gobierno de Dinamarca ofreció un sistema de transporte masivo (similar al Metropolitano de Lima) cuyos estudios se perdieron en el olvido.
También advirtió que el centro de la ciudad es la zona más peligrosa ante un sismo, debido al fenómeno de licuación del suelo.
Por su parte, Ana Calderón enfatizó en el colapso del saneamiento y riesgo geológico: “El 60% de la red de agua y desagüe está colapsada”, sentenció. Señaló que el agua que llega a los hogares no es potable ni apta para el consumo humano, obligando a la población a hervirla o comprar bidones. A esto se suma que el crecimiento vertical desordenado está provocando el asentamiento del suelo.
Calderón Miskulín destacó un “impacto social” crítico: la naturalización del caos. “Los chiclayanos han comenzado a ver la basura, los baches y el agua estancada como elementos ‘normales’, lo que genera una ciudadanía conformista que no exige servicios básicos de calidad.
Por su parte, tras contar una serie de anécdotas sobre el Chiclayo que se fue, Fernando Noblecilla advirtió en torno al peligroso crecimiento vertical de la ciudad sobre infraestructuras obsoletas, lo que genera riesgos de asentamiento y licuación del suelo. Asimismo, lamentó que intereses políticos hayan privado a Chiclayo de un Terminal Terrestre formal por más de 30 años. Actualmente se cuestiona la intención de ubicar dicho terminal en el aeropuerto, calificándolo como una obra que no estaba en la estructura planificada de la ciudad y que mantiene la informalidad.
Hacia Chiclayo del Bicentenario (2035)
Desde la mirada periodística y técnica, y en base a lo considerado por los expositores, el Colegio de Periodistas propuso una “hoja de ruta” basada en soluciones concretas.
Se propone que el municipio “venda los aires” a las constructoras, generando así lo que considera la aplicación de la Plusvalía Urbana. Aquellas edificaciones que superen el coeficiente permitido deberán pagar un porcentaje del valor de la obra al municipio, fondos que se destinarán exclusivamente a renovar las redes de agua y mejorar pistas de la zona afectada.
Asimismo, se plantea la gestión a “Chiclayo Metrópoli”. La ciudad debe elevarse a categoría metropolitana, gestionando de forma articulada con distritos como José Leonardo Ortiz, La Victoria y Pimentel. Se propuso que el crecimiento urbano se oriente formalmente hacia el sur (Reque y Monsefú), ante el encajonamiento actual de la ciudad.
Se instó a formar un “Equipo de Soñadores con la Academia”. Se trata de un equipo técnico con las seis universidades locales y colegios profesionales para planificar la ciudad con una visión a 50 años, superando el “parche” del día a día.
Como medida de seguridad y urbanismo, se plantea que el municipio cierre los terrenos baldíos y registre el costo como un embargo preventivo en Registros Públicos para asegurar el cobro de la mejora. Y en lo que se refiere a identidad y educación, la idea es fomentar la “chiclayanidad” desde los colegios, enseñando el amor por los símbolos locales para generar ciudadanos que defiendan su ciudad y no la ensucien y exigir autoridades con firmeza técnica para enfrentar las mafias y la corrupción.