Estudiante de 16 años, de cuarto de secundaria, habría sufrido una brutal agresión sexual durante el retorno de una actividad deportiva. Fiscalía investiga a diez alumnos de quinto y busca determinar la participación de cada uno.
Marina separó preventivamente a la directora, un docente y el entrenador, mientras una profesora asegura que ya había alertado sobre bullying, hostigamiento y violencia dentro del colegio: “A veces uno habla y no nos escuchan”.
Un grave caso de presunta violencia sexual ha puesto bajo la lupa al Liceo Naval Almirante Guise, en San Borja. Un estudiante de 16 años, de cuarto de secundaria, habría sido agredido sexualmente por compañeros de quinto año cuando retornaban de una actividad deportiva. La denuncia ha provocado la intervención de la Fiscalía y abierto serios cuestionamientos sobre las condiciones de supervisión y protección de los menores durante una actividad vinculada al colegio.
La Sétima Fiscalía de Familia de Lima Centro inició una investigación preliminar por presunta violación sexual y dispuso una serie de diligencias urgentes para determinar qué ocurrió dentro del vehículo y cuál habría sido la participación individual de cada uno de los adolescentes investigados. Entre ellas se encuentra la declaración de la víctima mediante cámara Gesell y la recepción de los testimonios de los diez escolares intervenidos.
Uno de los puntos que deberá esclarecer la investigación es cómo pudo producirse un hecho de semejante gravedad durante el traslado de estudiantes que se encontraban bajo responsabilidad de adultos. De acuerdo con la información conocida hasta el momento, en el vehículo viajaban el chofer, un docente y el entrenador que acompañaba a los escolares. Su sola presencia no determina responsabilidad alguna, pero las autoridades deberán establecer las condiciones en las que se desarrolló el traslado y qué ocurrió mientras los alumnos se encontraban bajo supervisión.
MARINA EN LA MIRA
La Marina de Guerra del Perú dispuso la separación preventiva de la directora del Liceo Naval Almirante Guise, un docente y el entrenador de fútbol mientras continúan las investigaciones. La institución señaló que rechaza cualquier acto de violencia, maltrato o vulneración de la integridad de los estudiantes y aseguró que colaborará con las autoridades encargadas de esclarecer el caso.La medida, sin embargo, no cierra las interrogantes sobre una eventual responsabilidad institucional. El abogado penalista Luis Lamas Puccio sostuvo que deberá evaluarse incluso si la Marina de Guerra puede ser incorporada como tercero civilmente responsable, debido a que el hecho denunciado habría ocurrido durante una actividad vinculada a un colegio perteneciente a dicha institución. El especialista explicó además que, por tratarse de adolescentes, una eventul sanción se cumpliría inicialmente dentro del sistema especial para menores. Según señaló, si los hechos son comprobados y se determina responsabilidad, una medida de internamiento podría alcanzar entre cinco y seis años. La investigación deberá establecer individualmente qué participación tuvo cada uno de los estudiantes involucrados.
ADVERTENCIAS QUE NO HABRÍAN SIDO ESCUCHADAS
El caso tomó un giro todavía más preocupante luego de que una profesora del propio Liceo Naval denunciara públicamente que anteriormente había advertido sobre situaciones de bullying, hostigamiento y violencia dentro de la institución. “Todas las personas que tratamos en algún momento de levantar nuestra voz somos dejados de lado. De verdad lamento mucho que esto suceda, pero a veces uno habla y no nos escucha”, manifestó la docente, quien pidió que se investiguen las situaciones denunciadas dentro del colegio.
Sus declaraciones abren otra línea de cuestionamiento sobre la actuación de las autoridades del plantel: si existieron alertas anteriores sobre episodios de violencia, deberá determinarse qué conocía la dirección, cuándo fue informada y qué medidas se adoptaron. Padres de familia también acudieron al colegio para exigir explicaciones y manifestaron preocupación por la seguridad de sus hijos. La investigación fiscal deberá determinar finalmente qué ocurrió, quiénes participaron y las responsabilidades que correspondan. La gravedad de la denuncia exige, al mismo tiempo, preservar estrictamente la identidad de todos los menores involucrados: tanto de la víctima, para evitar su revictimización, como de los adolescentes investigados mientras no exista una determinación de responsabilidad.
Violencia sexual en las aulas enciende las alarmas
El caso del Liceo Naval ocurre en medio de un preocupante incremento de los reportes de violencia sexual entre escolares. De acuerdo con cifras de la plataforma SíseVe citadas por La República, entre enero y agosto de 2026 se registraron 1,198 reportes de violencia sexual entre estudiantes, un incremento de 32.6% respecto del promedio observado durante el mismo periodo de 2023, 2024 y 2025. La situación también alcanza directamente a la jurisdicción educativa donde funciona el Liceo Naval. La UGEL 7 de San Borja registra 763 casos de violencia escolar durante 2026, con 448 reportes concentrados entre junio y agosto. Solo en agosto fueron registrados 159 casos, según la información difundida. Las cifras colocan el caso más allá de un episodio aislado y vuelven a poner en discusión los mecanismos de prevención, supervisión y atención de la violencia dentro de los colegios. En el Liceo Naval, las advertencias formuladas por una docente añaden una pregunta que deberá ser respondida: si las señales de alerta ya existían, ¿qué se hizo para impedir que la violencia escalara?.