ADVIERTE QUE SU PACIENCIA TIENE LÍMITES: Keiko presiona al Parlamento para que le entregue facultades y asegura que cuatro semanas de debate ya son demasiado.
PRIMERO GALARRETA, AHORA KEIKO: Premier habló de una “paciencia democrática” que se agota y la presidenta repite la advertencia contra el Congreso.
Keiko Fujimori endureció su enfrentamiento con el Congreso. Molesta porque después de cuatro semanas todavía no obtiene las facultades legislativas solicitadas por su Gobierno, la presidenta lanzó una advertencia al Parlamento: “Están poniendo a prueba nuestra paciencia”. Sus palabras llegaron apenas después de que el premier Luis Galarreta afirmara que la “paciencia democrática” del Ejecutivo tenía un límite. El tono no pasó inadvertido. Fujimori sostuvo que espera una respuesta favorable del Congreso, pero añadió que su Gobierno adoptará sus medidas contra la delincuencia le entreguen o no las facultades.
La frase profundizó una confrontación que dejó de girar únicamente alrededor del contenido del proyecto para instalar una discusión sobre la relación que el Ejecutivo pretende mantener con un poder autónomo del Estado. La advertencia adquiere mayor dimensión por lo que ocurre simultáneamente en el Parlamento. La Comisión de Constitución elaboró un predictamen de 205 páginas que recomienda rechazar el pedido del Ejecutivo al considerar que no se justificó adecuadamente la urgencia para legislar sin pasar por el procedimiento ordinario del Congreso. Cinco comisiones ya habían emitido opiniones desfavorables sobre materias incluidas en la solicitud.
La respuesta de Fuerza Popular fue abrir otro frente: legisladores de esa bancada presentaron una moción de censura contra Giannina Avendaño, presidenta de la Comisión de Constitución e integrante de Juntos por el Perú. Formalmente, los promotores alegan “falta de transparencia” y un “deficiente manejo” de la comisión. Políticamente, la medida ocurre precisamente cuando el grupo que dirige Avendaño discute un dictamen contrario a las facultades reclamadas por el Gobierno. La coincidencia encendió las alarmas de sus adversarios.Ejecutivo se reclama que el Congreso “recapacite” y se advierte que la paciencia tiene límites; desde Fuerza Popular se intenta apartar a quien preside la comisión que puede frustrar el pedido presidencial.
Para sectores de oposición, esa combinación inevitablemente remueve el recuerdo de los años noventa, cuando el fujimorismo mantuvo una relación de confrontación con las instituciones y terminó concentrando poder tras el autogolpe de 1992. El rechazo a las facultades, sin embargo, no supone necesariamente impedir medidas contra la delincuencia o el fenómeno de El Niño. El cuestionamiento parlamentario alcanza principalmente la amplitud del pedido: ocho áreas y 66 puntos que incluyen materias laborales, tributarias, migratorias, empresariales y de vivienda. Desde la oposición se plantea que el Ejecutivo presente propuestas delimitadas y someta al Congreso aquellas reformas que requieren una discusión legislativa ordinaria. Fujimori llegó al Gobierno bajo un sistema democrático en el que el Congreso conserva la atribución constitucional de aceptar o negar una delegación legislativa. Pero las advertencias de Palacio y la ofensiva de Fuerza Popular contra la presidenta de Constitución han convertido una discusión sobre facultades en un conflicto entre poderes. Para sus críticos, el episodio trae ecos particularmente sensibles por la historia del fujimorismo: si el Congreso finalmente dice no, la incógnita ya no será solamente qué medidas adoptará el Gobierno contra la delincuencia, sino hasta dónde está dispuesto a llevar su enfrentamiento con el Parlamento.
Nieto a Keiko: “En vez de amenazar, gobierne”
Jorge Nieto respondió directamente al mensaje de Keiko Fujimori y cuestionó que una presidenta condicione al Congreso hablando de los límites de su paciencia. “¿Desde cuándo pasamos del diálogo a la amenaza? En vez de amenazar, gobierne. El crimen sigue”, escribió el exministro y excandidato presidencial. Nieto puso el foco además en que la advertencia no apareció de manera aislada. Un día antes, el premier Luis Galarreta había pedido al Congreso “recapacitar” y señalado que el Gobierno había mantenido “paciencia democrática” y una actitud republicana “hasta el momento”. Fujimori posteriormente respaldó esa posición y empleó nuevamente la palabra “paciencia” frente al Legislativo. La respuesta del dirigente de Buen Gobierno plantea otra salida al enfrentamiento. Su agrupación evalúa impulsar un texto sustitutorio que permita discutir facultades específicamente para enfrentar la inseguridad y el fenómeno de El Niño, en lugar de aprobar el paquete más amplio solicitado por el Ejecutivo. Así, el debate no se reduce a otorgarle todo o nada al Gobierno: también existe la posibilidad de delimitar las materias que el Congreso estaría dispuesto a delegar.