Por: Nami Bazán Morales

La senadora Patricia Juárez, representante de Fuerza Popular, anunció ante los medios de comunicación que el Partido del Buen Gobierno presidirá la Comisión de Salud. Esta declaración ha generado interrogantes sobre posibles acuerdos entre la agrupación liderada por Jorge Nieto y Fuerza Popular, encabezada por Keiko Fujimori.
Este viernes 21 de agosto se elegirá a quien asumirá la presidencia de la Comisión de Salud. Entre sus miembros titulares se encuentran los diputados del Partido del Buen Gobierno: Jessica Benítez Barrionuevo, Nathaly Molina Soto y Miguel Huamán Cornejo. De los tres parlamentarios, la doctora Jessica Benítez concentra los mayores cuestionamientos.
La Diputada Jessica Benítez ha trabajado anteriormente en el Ministerio de Salud y recientemente sostuvo una reunión pública con el ministro Luis Dyer, en la que estrechó las manos y expresó su disposición a trabajar conjuntamente. Además, integra como titular las comisiones de Inclusión Social y de Trabajo.
A ello se suma un antecedente político relevante: Jessica Benítez militó en el Partido Aprista Peruano durante más de 16 años, desde 2004 hasta el 7 de septiembre de 2021, organización con la que Fuerza Popular ha mantenido históricamente buenas relaciones y vínculos políticos. Este hecho incrementa las dudas sobre la independencia que podría tener en la Comisión de Salud.
Esta situación plantea una pregunta legítima: ¿ejercerá un verdadero control político o priorizará una relación de colaboración con el ministro, dejando en segundo plano la fiscalización que exige la ciudadanía?
La preocupación aumenta ante las advertencias del Sindicato Nacional Médico del Seguro Social del Perú (SINAMSSOP). Su dirigente, Santiago Vinces Rentería, denunció el colapso operativo de los hospitales, la escasez de medicamentos, la inestabilidad gerencial, el exceso de burocracia y presuntas irregularidades administrativas en EsSalud.
Asimismo, entre los sindicatos del MINSA, el Sindicato de Profesionales de la Salud de Salud Pública del Ministerio de Salud (SIPSSAP), los representantes de SUTDIGESA y los representantes de SUTDIGEMID, se exige la mejora de las condiciones laborales y reformas urgentes en el sistema de salud. Del mismo modo, los colegios profesionales expresan incertidumbre respecto a las exigencias y cambios necesarios, ante el MINSA, que afectan a los profesionales y usuarios del sistema sanitario.
Mientras los trabajadores y la ciudadanía exigen respuestas concretas, el Partido del Buen Gobierno deberá demostrar si actuará como una verdadera fuerza de oposición o si existe un acuerdo político con el Gobierno, a espaldas de sus aliados de izquierda que integran la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.
La ciudadanía merece saber si el apretón de manos entre Jessica Benítez y el ministro Luis Dyer representa una coordinación institucional transparente o un pacto político bajo la sombra.
La salud pública no puede quedar entre amigos ni convertirse en moneda de negociación política.