De la televisión a una plataforma donde su imagen vale miles de dólares
- Fátima Segovia asegura que su contenido en OnlyFans le permitió construir una vida de lujo
Fátima Segovia, la popular “Chuecona”, ya no necesita el set de televisión para facturar. Hoy, su escenario es una pantalla privada y su público paga por verla. La exactriz cómica confesó que gana sumas importantes en OnlyFans y que jamás ha tenido que bajar sus tarifas, convencida de que su imagen tiene un valor que sus seguidores están dispuestos a pagar.
Lo que comenzó como una curiosidad terminó convirtiéndose en su principal fuente de ingresos. La modelo cobra una suscripción mensual cercana a los 20 dólares y ha llegado a percibir más de 7 mil dólares mensuales, cifras que superan con creces lo que obtenía en televisión. Con ese dinero no solo cubrió sus gastos, sino que cambió su estilo de vida. La propia plataforma le permitió comprar una casa con piscina, sala de juegos y hasta cine privado, un salto que ella misma exhibe como prueba de que el negocio funciona.
Pero detrás de la etiqueta de “dinero fácil” hay una rutina menos visible. OnlyFans no paga por improvisar: paga por mantener una imagen, por invertir en el cuerpo, en la producción de fotos, en el maquillaje, en la iluminación y en la constancia diaria. Segovia entendió pronto que el producto es ella misma y que el descuido se paga con la indiferencia de los suscriptores. Su transformación física, el entrenamiento y la exposición permanente forman parte de una disciplina silenciosa que sostiene el negocio.
VIDA DE LUJO. Su decisión también implicó renunciar a la televisión que la hizo conocida. Dejó el programa humorístico donde ganó fama para dedicarse por completo a la plataforma, convencida de que allí estaba su verdadera independencia económica. Desde entonces, su nombre aparece entre los perfiles más visitados del país y su contenido es uno de los más consumidos por usuarios peruanos.
Para algunos, su historia es el símbolo de una época en la que el cuerpo se convirtió en capital y la exposición en negocio. Para otros, es un ejemplo de autonomía y emprendimiento digital. Lo cierto es que Fátima Segovia construyó una vida de lujo basada en su imagen, una que muchas jóvenes observan con admiración, mientras otras la miran con escepticismo.
En un país donde el éxito suele tardar años, la “Chuecona” encontró un atajo que mezcla audacia, disciplina y polémica. Y mientras las críticas se acumulan, también lo hacen los dólares.
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“En mi caso yo monetizo con las suscripciones, muy poco por ventas por interno, porque eso no les gusta a los chicos, no les gusta a mis suscriptores”.
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36
años tiene y la fortuna le ha llegado a manos llenas.
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“Sí, estamos bien tanto así que ya tengo tres Onlyfans y en los tres facturo”, reveló ‘La Chuecona’ a un diario local.
“Cada uno lo llevo de una manera diferente. No tanto distinto, cada uno tiene su plus”, añadió revelando su secreto,