Guerra en Medio Oriente ya se siente en Perú: Precios de combustibles están por las nubes y superan los S/20 el galón

el Golfo Pérsico, una de las principales zonas de producción energética del mundo.
Especialistas advierten que este incremento responde a un shock externo provocado por el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos, que ha afectado infraestructura clave y reducido la oferta global de crudo.
Al ser el Perú un importador neto de combustibles, el encarecimiento internacional se traslada de forma casi inmediata al mercado local.
En términos concretos, el golpe al bolsillo ha sido severo. En menos de un mes, el diésel B5 de uso vehicular subió cerca de 47%, pasando de S/14.60 a S/21.50 por galón en promedio. La gasolina regular se incrementó alrededor de 40%, mientras que la premium ya supera los S/21.90 en diversos grifos del país.
El alza también alcanza al gas. El GLP vehicular ha registrado incrementos de hasta 107% en medio de problemas de abastecimiento, mientras que el balón de gas doméstico bordea los S/85 en algunos distritos de Lima, afectando directamente a millones de hogares que dependen de este insumo para cocinar.
A este escenario internacional se sumó una crisis interna tras la rotura del ducto de gas de Camisea a inicios de marzo, lo que
agravó el desabastecimiento y generó especulación en los precios. Aunque el suministro se viene restableciendo de forma progresiva, los
valores no han retornado a niveles previos.
El encarecimiento de los combustibles ya impacta en cadena en el transporte, los alimentos y otros servicios, presionando la inflación.
Analistas advierten que, si el conflicto en Medio Oriente se prolonga, los precios podrían mantenerse elevados en las próximas
semanas, afectando aún más la economía de las familias peruanas.

Efecto global: Latinoamérica bajo presión por el petróleo

La guerra en Medio Oriente no solo golpea al Perú. En toda América Latina, los países enfrentan alzas en combustibles y temores inflacionarios. Mientras algunas naciones como Honduras han optado por subsidios para contener el impacto, otras evalúan medidas ante el encarecimiento de la energía y los fertilizantes, claves para la producción agrícola.
El alza del petróleo —que ya supera en más de 40% su valor previo al conflicto— amenaza con trasladarse a toda la cadena de precios, desde el transporte hasta los alimentos. Economistas coinciden en que la duración del conflicto será determinante para definir la magnitud del impacto económico en la región.

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