Esta ‘China’ sí luchaba contra la corrupción

En otro lenguaje

Por: Jaime Asián Domínguez

Uno podía discrepar de sus formas de hacer periodismo, pero lo cierto es que, a su estilo, desde su trinchera, esta ‘China’, ‘La China Polo’, sí luchaba contra la corrupción -“que otros ocultan”- y no le temblaba la voz para exponer a los corruptos que ella ampayaba -“no nos doblegamos ante amenazas ni presiones”-.

Esta ‘China’ sí le cantaba sus verdades a los malos policías que se pintan de héroes y encima son ascendidos -“nuestro estilo frontal e implacable nos distingue”- y no le importaban los galones que tuviera delante -“denunciamos sin miedo a políticos, funcionarios y mafias enquistadas en el poder”-.

Esta ‘China’ (Susy Ysabel Aponte Polo) sí estaba consciente de que el periodismo puede ser la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios (Luis Miró Quesada de la Guerra) y, por eso, no aguantaba pulgas. Su tribuna sagrada era su programa multiplataformas ‘China Polo Dominical’.

Esta ‘China’, en cada reportaje, se jugaba la vida -“nuestras investigaciones exclusivas revelan documentos, audios y testimonios que sacuden al Perú”- y, por ejemplo, bajó de su nube al general Víctor Revoredo con graves acusaciones -“de tres penales he recibido llamadas advirtiéndome que este señor Víctor Revoredo Farfán ha ordenado un atentado contra mi persona”-. Qué fuerte.

Esta ‘China’ sí buscaba acabar con la podredumbre en el Poder Ejecutivo, Poder Legislativo, Ministerio Público y en el mismo Chollywood, como que en agosto había cuestionado presuntas gollerías en el PJ relacionadas a los procesos de la conductora Magaly Medina -“debería estar investigada y no como testigo”- y ni siquiera la carta notarial de Alfredo Zambrano la amilanó.

Esta ‘China’ sí era del pueblo y, precisamente, la asesinaron a balazos cuando caminaba por el mercado de Caraz exponiendo sus propuestas como candidata al Gobierno Regional de Áncash. No solo era una piedra en el zapato para el establishment uñas largas, sino que intentaba ganar la gobernación para poner orden en una jurisdicción que siempre ha estado infestada de autoridades impresentables, por decir lo menos, y eso la ponía en la puntería de sus rivales.

No sabemos todavía quién ordenó matarla ni por qué; apenas hay un pistolero venezolano detenido, pero sí sabemos algo: a la ‘China Polo’, la ‘China’ buena a pesar de sus exageraciones, la callaron a balazos cuando hacía aquello que había convertido en su bandera: denunciar el mal olor en la política.

“La callaron a balazos cuando hacía aquello que había convertido en su bandera: denunciar el mal olor en la política”.

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