En otro lenguaje
Por: Jaime Asián Domínguez

Somos el hazmerreír del mundo. Además de presentar más de 30 candidatos a la Presidencia -entre ellos varios investigados por la justicia-, ahora resulta que la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), a la que yo le he cambiado de nombre (Oficina Nacional de Procesos Electrorales -electroral es un suero para la diarrea o la deshidratación-), ha puesto al país en eso: en los reflectores globales gracias a su incapacidad.
Conclusión: al haber contratado a una empresa casi trucha que no llegó a repartir el material para que más de 60 mil peruanos ejerzan su voto ciudadano, los comicios prosiguen hoy para saldar esta burrada. Piero Corvetto, jefe de este organismo, en todo momento ha querido dorar la píldora en vano. Lo que ha hecho es imperdonable y ha puesto al mismo Jurado Nacional de Elecciones por las patas de los caballos.
Pese a que el JNE prohibió la publicación de encuestas y reportes a boca de urna, las primeras fotos de los resultados ya se difundieron y hay golpe en la polla, en términos de apuestas. Hay postulantes que se han ido de cara y otros que han levantado la cabeza, y lo que se viene es una segunda vuelta al rojo vivo, sin que de por medio haya arreglos bajo la mesa, componendas, cuchipandas, alianzas, cofradías, etc. La política peruana es así: cochina, sucia, impresentable, de Ripley. Y no faltarán, desde luego, los que aleguen fraude de acuerdo a los resultados finales.
Un mal pago para aquellos compatriotas que se despertaron temprano para sufragar y para los integrantes de las mesas de votación, postergando asuntos familiares y de su propia vida. Y para la población en general, que se ha enfrentado al Vía Crucis de soportar a una manada de candidatos presidenciales, discursos para la risa (y también para el llanto) y una cédula de sufragio que fácil alcanzaba para ir al baño (a propósito del proceso electroral de que hablábamos al inicio). En todo caso, gracias a la ONPE tenemos unas Elecciones Generales 2026 que huelen feo.
Lo otro que tenemos que esperar es si las cifras expuestas por las encuestadoras se acercan a la realidad. Ellas también están en el escrutinio de la población.
“Hay postulantes que se han ido de cara y otros que han levantado la cabeza, y lo que se viene es una segunda vuelta al rojo vivo”.