Crisis con Corea del Sur estalla en la primera semana de Keiko Fujimori

Tanques coreanos K2 quedaron plantados en pleno desfile por Fiestas Patrias pese a compromiso firmado con Corea del Sur.  Congresistas surcoreanos se retiraron indignados de la tribuna oficial; sombra cae sobre general Oswaldo Calle.

A menos de una semana de asumir el poder, el gobierno de Keiko Fujimori enfrenta su primer incidente diplomático serio, luego de que los tres tanques de combate K2 “Black Panther”, enviados por la surcoreana Hyundai Rotem para desfilar en la Parada Militar del 29 de julio, fueran retirados de último momento sin explicación oficial convincente.

UN ACUERDO DE TRES AÑOS TERMINÓ EN PLANTÓN

Detrás del episodio hay un proceso de más de tres años de evaluación técnica, en el que el Ejército peruano concluyó que el K2 surcoreano era la opción más conveniente para reemplazar la envejecida flota de tanques T-55. Sobre esa base se firmó un acuerdo marco entre el Ministerio de Defensa y Hyundai Rotem, y el entonces ministro Amadeo Flores remitió una carta formal a su par coreano solicitando el envío de tres unidades para su presentación en el desfile por Fiestas Patrias. Los tanques llegaron al país, y una delegación coreana —integrada por tres congresistas y 28 funcionarios y operadores de los tanques — viajó a Lima para supervisar su participación. Según pudo conocer Diario Uno, las unidades salieron con normalidad del fuerte Hoyos Rubio rumbo a la parada militar, con instrucciones de desfilar. Sin embargo, nunca lo hicieron: quedaron estacionadas a un costado del recorrido por orden expresa del comandante general del Ejército, Oswaldo Calle.

LA REACCIÓN COREANA Y EL COSTO DIPLOMÁTICO

Fuentes consultadas por este medio señalan que la sorpresa entre los congresistas surcoreanos presentes fue mayúscula al constatar que los tanques no participarían del desfile pese al compromiso asumido. En protesta, la delegación abandonó la tribuna oficial antes de la culminación del acto. El episodio ha derivado en la primera crisis diplomática del nuevo gobierno, con Corea del Sur evaluando —de acuerdo con las mismas fuentes— frenar futuras inversiones en el país. La mandataria Keiko Fujimori habría iniciado gestiones para contener el daño con Seúl, aunque hasta el cierre de esta edición no hay señales claras de que vaya a lograrlo en el corto plazo.

EL MINISTRO, SIN RESPUESTAS; LA SOMBRA SOBRE CALLE

El titular de Defensa no ha ofrecido hasta el momento una explicación pública sobre lo ocurrido. Según indicaron a Diario Uno fuentes con conocimiento directo del episodio, el ministro habría sido sorprendido por la decisión unilateral del general Calle de impedir el desfile de los K2, en momentos en que se investiga si detrás de esa orden hay intereses ajenos al proceso de adquisición. Ante la magnitud del incidente, la presidenta Fujimori evaluaría la continuidad de Calle al mando del Ejército, según trascendió de fuentes cercanas al Ejecutivo.

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