Candidata a la cámara de diputados le pone la cruz a policías corruptos

María Belén Ramírez, la número 30 por Lima Metropolitana de Primero la Gente, también propone la reforma del sistema de acceso a la Policía Nacional

Dentro de un escenario político muchas veces marcado por figuras tradicionales, aparece una nueva candidata que busca abrirse paso desde una historia distinta.
Se trata de María Belén Ramírez, candidata a la Cámara de Diputados por Lima Metropolitana con el número 30. Abogada de 29 años, afroperuana, especializada en derecho civil y con una maestría en derecho procesal, su trayectoria combina experiencia en el Estado —habiendo trabajado en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, la Autoridad de Transporte Urbano y el Ministerio del Interior— con ejercicio en el sector privado.
Pero su perfil no se limita a lo técnico. Ramírez también ha dedicado parte de su tiempo al asesoramiento de albergues que acogen a niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, realizando labores de voluntariado legal. Este contacto directo con realidades complejas ha marcado, según quienes la conocen, su forma de entender el derecho: no como una herramienta abstracta, sino como un instrumento para corregir desigualdades concretas.
Su historia personal también atraviesa su propuesta política. Hija de una trabajadora del hogar, ha señalado en diversas oportunidades que creció observando de cerca las brechas sociales que aún persisten en el país. Esa experiencia —lejos de ser un dato biográfico más— se ha convertido en uno de los motores de su participación en política.
En un contexto donde la desconfianza hacia las instituciones es alta, su candidatura apuesta por una narrativa distinta: la de una generación que no proviene necesariamente de estructuras tradicionales, pero que busca incidir en ellas.
PROPUESTAS. Entre sus principales propuestas destacan la reforma del sistema de acceso a la Policía Nacional, con el objetivo de garantizar procesos transparentes y meritocráticos, así como la inhabilitación perpetua para todo efectivo policial sancionado por corrupción o vinculado a crimen organizado.
A ello se suma una propuesta nacida desde su experiencia en el sistema de transporte: la creación de un sistema único de multas digitales, que permita unificar sanciones y hacerlas más justas y proporcionales a la capacidad económica del ciudadano, especialmente de quienes viven del transporte, como los taxistas.
Asimismo, plantea el fortalecimiento de los derechos de las trabajadoras del hogar, incluyendo mecanismos para que las sanciones laborales tengan un impacto reparador en favor de las víctimas, y el impulso de políticas de seguridad alimentaria como eje central del desarrollo social.
Más allá del contenido programático, su discurso gira en torno a una idea clara: cuestionar aquello que se ha normalizado en la política peruana.
En tiempos donde el electorado exige mayor cercanía y autenticidad, candidaturas como la de María Belén Ramírez ponen sobre la mesa una pregunta de fondo: ¿puede una nueva generación transformar la forma de hacer política en el país?
La respuesta, como siempre, no estará solo en el discurso, sino en la capacidad de convertir esas ideas en representación real.

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