¡Arriba, Perú! Jóvenes talentos destacan en las olimpiadas internacionales de matemática y colocan al país entre los mejores de Latinoamérica

Samir Ochoa Sinche, hijo de un carpintero, consigue medallas de plata en dos competencias internacionales y sueña con estudiar en el MIT

“¡Arriba, Perú!”. El grito de orgullo y emoción resume el sentimiento de una nueva generación de jóvenes peruanos que viene destacando en las competencias internacionales de matemática y demostrando que el talento, la disciplina y las oportunidades pueden llevarlos a competir al más alto nivel mundial.

Entre ellos destaca Samir Ochoa Sinche, quien afrontó dos importantes competencias internacionales en fechas consecutivas y consiguió medalla de plata en ambas: la 67.ª Olimpiada Internacional de Matemática (IMO 2026), realizada del 10 al 21 de julio en Shanghái, China, y la Olimpiada de Matemática de Países del Cono Sur, desarrollada del 3 al 8 de agosto.

La IMO 2026 reunió a más de 600 estudiantes provenientes de 117 países, seleccionados entre los mejores talentos matemáticos de sus respectivas naciones. Semanas después, Samir volvió a ponerse a prueba frente a destacados competidores de la región en la Olimpiada de Países del Cono Sur.

A esta generación de jóvenes talentos también pertenecen Kevin Pomasoncco y Ángel Cuya Fierro, estudiantes destacados y miembros del círculo olímpico del colegio Prolog, institución que ha acompañado su formación y apostado por su talento mediante becas integrales.

De la carpintería al sueño de estudiar en el MIT

La historia de Samir Ochoa Sinche comenzó mucho antes de las medallas y los escenarios internacionales.

Hijo de un carpintero y de una ama de casa, desde pequeño acompañaba a su padre en sus trabajos. Entre tablas, herramientas, medidas y cálculos descubrió casi sin darse cuenta que los números podían explicar y resolver situaciones de la vida cotidiana.

Aquella curiosidad infantil se transformó con los años en una extraordinaria pasión por las matemáticas.

Hoy, Samir es capaz de enfrentarse a problemas que ponen a prueba a los mejores estudiantes del planeta. En la IMO 2026 y posteriormente en la Olimpiada de Países del Cono Sur, tuvo que resolver exigentes pruebas de cuatro horas y media de duración, demostrando no solo conocimientos, sino también creatividad, concentración y resistencia mental.

Y aunque las dos competencias se realizaron con pocos días de diferencia, Samir no permitió que el cansancio fuera un obstáculo.

El resultado: dos medallas de plata en dos competencias internacionales consecutivas.

Pero Samir ya piensa en el siguiente desafío. Su gran sueño es ingresar al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), una de las universidades más prestigiosas del mundo.

Sabe que su familia no cuenta con los recursos económicos necesarios para financiar sus estudios en Estados Unidos. Por eso, desde ahora se prepara para conseguir una beca que le permita convertir ese sueño en realidad.

Una de sus principales inspiraciones es su compañero Renato Gaitán, integrante de la delegación peruana en la IMO 2025, cuyo ejemplo le demuestra que el esfuerzo y la preparación pueden abrir las puertas de las universidades más importantes del mundo.

Ángel Cuya: matemáticas, karate y música

Entre los jóvenes que vienen destacando en la formación matemática peruana también está Ángel Cuya Fierro, quien además de su pasión por las matemáticas practica karate y música.

Para Ángel, estas actividades han sido fundamentales para desarrollar disciplina, concentración y perseverancia, cualidades que considera indispensables para afrontar los retos de las competencias matemáticas.

Su pasión por los números nació también dentro de su familia.

“La pasión por las matemáticas la heredé de mi padre. Desde muy pequeño me llevaba a presenciar sus clases y, desde ese momento, entendí que quería ser un competidor internacional de matemáticas”, cuenta.

La presión y los nervios tampoco son ajenos a una competencia de este nivel.

“En la Olimpiada me sentía muy nervioso. Mi objetivo siempre es traer una medalla al Perú. Aunque no es mi primera olimpiada, siempre hay nervios y emoción, unidos al compromiso de dejar en alto el nombre del Perú”, manifiesta Ángel.

Su meta, al igual que la de Samir, es continuar creciendo en el mundo de las ciencias y prepararse para alcanzar grandes objetivos académicos.

Kevin Pomasoncco: una pasión que nació entre hermanos

Otra historia de esfuerzo es la de Kevin Pomasoncco, segundo de tres hermanos.

Su padre trabaja en construcción y su madre se dedica al hogar. Desde muy pequeño descubrió su pasión por las matemáticas gracias a su hermano mayor, quien le enseñó a resolver sus primeros ejercicios y despertó en él el gusto por el razonamiento lógico.

Aquellas primeras enseñanzas terminaron convirtiéndose en una verdadera pasión y, con los años, Kevin se transformó en uno de los estudiantes más destacados dentro de la formación matemática peruana.

Su historia, al igual que la de Samir y Ángel, demuestra cómo una afición que nace en casa puede convertirse en una oportunidad para alcanzar grandes metas.

Tres talentos, una misma historia de esfuerzo

Samir, Ángel y Kevin comparten mucho más que su talento para las matemáticas.

Los tres forman parte del círculo olímpico del colegio Prolog y provienen de familias que enfrentan limitaciones económicas. Sin embargo, su situación no se convirtió en una barrera para desarrollar sus capacidades.

Su destacado desempeño académico y matemático llevó al colegio a brindarles becas integrales, acompañándolos durante su formación y preparación para enfrentar competencias de alto nivel.

Detrás de cada logro también están sus familias y maestros, quienes han sido parte fundamental de un proceso que exige años de preparación, sacrificio y disciplina.

El talento no entiende de recursos

Para estos jóvenes, las dificultades económicas no son una razón para renunciar a sus sueños. Por el contrario, las han convertido en una motivación para esforzarse todavía más.

Están convencidos de que el conocimiento puede cambiar vidas y de que el Perú necesita una nueva generación de científicos, investigadores, ingenieros e innovadores capaces de contribuir al desarrollo del país.

La historia de Samir es especialmente significativa: un joven que descubrió las matemáticas acompañando a su padre carpintero y que hoy, gracias a su talento y perseverancia, ha conseguido dos medallas de plata en competencias internacionales consecutivas y mira hacia una de las universidades más prestigiosas del mundo.

Sus compañeros Ángel y Kevin representan también a esa generación que se niega a que las limitaciones económicas definan hasta dónde puede llegar.

Porque el talento puede nacer en cualquier lugar. Lo que necesita es una oportunidad para crecer.

Hoy, tras estas jornadas de intensa competencia, queda el orgullo de haber llevado la bandera peruana a escenarios internacionales y la certeza de que el país cuenta con jóvenes capaces de competir de igual a igual con los mejores talentos matemáticos del mundo.

Y mientras las medallas quedan como recuerdo de una hazaña, ellos ya piensan en el siguiente reto.

Con la emoción todavía a flor de piel, la delegación peruana comparte un mismo sentimiento:

¡Arriba, Perú!

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